Medellín, siempre sorprendente

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Medellín, siempre sorprendente

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Medellín, siempre sorprendente

Existen palabras que encuentran lugares donde dejar de ser tan solo un concepto para convertirse en contundente e incuestionable realidad. Transformación ha cobrado vida en Medellín, la ciudad muestra con orgullo una nueva cara y el mundo aplaude su extraordinario y ejemplar cambio. La capital de Antioquia ya no es solo la “ciudad más innovadora del mundo”, como la distinguió The Wall Street Journal y Citigroup por delante de Tel Aviv y Nueva York, también un modelo a seguir de desarrollo, urbanismo, planificación, inversión, inclusión, educación, equidad, sostenibilidad, resiliencia, solidaridad y esperanza. Viajé por primera vez a esta ciudad hace ocho años, recién llegada de España a Colombia; imparable e impecable fueron los adjetivos que encontré entonces para el titular de mi crónica. Y sí, uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida, así que aquí estoy de nuevo, dispuesta a redescubrir esta ciudad siempre tan sorprendente y a la que tanto quiero y admiro.

“¿Y este túnel?”, le pregunto a César, mi conductor, que llega puntual a recogerme al aeropuerto al que antes se tardaba cerca de una hora desde El Poblado por una sinuosa carretera entre montañas; hoy hacemos el trayecto en poco más de veinte minutos: “Es el más largo de Latinoamérica y parte de la Conexión Vial Aburrá Oriente – Túnel de Oriente, una obra gigantesca de unos 24 kilómetros, entre túneles, viaductos e intercambios viales. La construcción ha tenido que superar muchos obstáculos pero por fin se ha conseguido inaugurar porque aquí hacemos que las cosas pasen” me explica con la cabeza bien alta dando sentido a ese orgullo paisa -así llaman a la gente de por aquí-, que mueve ideas y montañas.

Uno de sus rasgos característicos son las calles empedradas. Desde 2006 este municipio está más cerca de Medellín gracias al Túnel de Occidente. De ahí que su infraestructura turística esté al orden del día con oferta para todos los gustos y presupuestos.

Claro que “Antioquia Piensa en Grande” y Medellín también lo hace con programas como “Educación para todos”, “100 parques para vos”, “Seguridad integral”, “Obras para educar”, “Obras para la gente”, “Movilidad eléctrica” y muchos otras más, y les aseguro que no son meras frases lindas sino acciones realizadas con resultados contundentes que demuestran que Medellín se transforma y cumple retos.

“Nosotros en el colegio soñábamos con que llegaran turistas a nuestra ciudad pero nos parecía imposible, hasta nos daba risa solo de pensarlo. Hoy Medellín es la ciudad favorita de Latinoamérica para los viajeros”, me cuenta Marcelo Jaramillo, mi guía, mientras caminamos en una luminosa tarde que parece de verano por la Comuna 13, antes escenario de guerra y uno de los lugares más peligrosos no solo de Colombia sino de todo el mundo y hoy, referente de urbanismo y transformación social a través de la cultura, el arte y la innovación. “Aquí no había vida, esto era el infierno, bala corrida todo el día. Nos tocó muy duro durante muchos años, ahora sí podemos vivir” me confiesa emocionada Doña Magdalena Londoño mientras espera a los turistas a la entrada de su barrio: “Si se me enreda un tour, le cuento la historia”.

Unas modernas escaleras eléctricas al aire libre en el corazón de “La 13”, las primeras de su género en Colombia y que vinieron a reemplazar a 350 escalones de concreto, se han convertido en símbolo de resurgimiento de este barrio, además de solucionar parte de los problemas de movilidad de los vecinos que habitan en esta ladera. En la Comuna 13 turismo y desarrollo han ganado espacio a la criminalidad y miles de turistas de toda edad y condición llegan hasta aquí a conocer una historia de lucha y superación que se escribe día a día y se cuenta a través de sus gigantescos grafitis, bailes urbanos y la música que suena en cada esquina.

“En Medellín mucho, nunca es suficiente y aquí siempre tenemos algo que mostrar”, me recuerda Juan Carlos Venegas, otro de mis guías, con el que camino al día siguiente el centro de la ciudad en proceso también de transformación integral con más de medio centenar de obras entre plazoletas, plazas, parques y corredores que permiten construir la convivencia. Transformar también significa romper barreras sociales y armar tejido social.

Es jueves por la tarde y llego hasta la estación San Antonio con Víctor Ortiz, antropólogo y miembro de la Academia Antioqueña de Historia, para conocer el Sistema de Transporte Masivo, modelo de eficiencia, inclusión y motor económico de la ciudad que concibe la movilidad de forma integrada a través de una única tarjeta, “La Cívica”, con un nombre cargado de intenciones y que puede utilizarse para el metro, los cables, el tranvía, el Metroplus, los autobuses y las bicicletas públicas. “Un día decidimos elevarnos porque el cielo es el límite” leo en la cuenta de Twitter del Metro de Medellín mientras subimos en metrocable hasta el alejado y empinado barrio de La Sierra, antes olvidado y hoy eficientemente y equitativamente conectado con el resto de la ciudad.

Corredores Verdes, Parques Biblioteca, Unidades de Vida Articulada, Centros de innovación y negocios… Me hubiera gustado pero no alcanzo a conocer estas novedosas iniciativas, sí, el Museo Casa de la Memoria, un lugar que todos deberíamos visitar para no olvidar y jamás repetir. Obvio que es muy doloroso recorrer sus salas repletas de historias de muerte, violencia y dolor, pero hay que hacerlo, conocer qué pasó y celebrar que hoy Medellín es territorio de paz y transformación.

Toya Viudes